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Prologo
Las soluciones a nuestros problemas de tan obvias y sencillas las complicamos cada vez más hasta volverlas eternas, literatas, confusas, aspiraladas. Mi obra sin hilo, complicadamente es un poco esto. Su crítica, su opinión será desde ya bienvenida
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ORACIÓN DE LOS ARTISTAS
por Jorge Torres
Oh
Dios,
escucha
mi plegaria.
Estos colores,
este mudo pincel,
las formas digitales
que imprimen este marco,
son meros intentos, noctámbulos,
de expresarte mi amor a la Armonía,
a la belleza de la obra de Tus manos.
Ojalá que el visitante que mira este mosaico
advierta Tu presencia en cada día de su vida
y quiera seguir teniéndote, actuando en su Historia,
a través de esta obra imperfecta, salida de mis manos.
Te pido, Señor, que cuides y animes a los que la contemplan,
y que los uses para hacer posible el Reino de la Paz.
Sánalos Señor, si penan, y si tienen el alma abatida
Sécale las lágrimas que oprimen sus pechos
Permíteles que su alma vuele al horizonte,
que tengan una senda en esta vida.
Descúbreles Tu límpido Rostro,
que cante su corazón,
y escúchalos,
siempre.
Amén
SÍNTESIS
Mi Obra Plástica
Años de estudios y prácticas realizados en Argentina, Honduras, USA y Francia me formaron en la ardua escuela de la prueba y el error, me enseñaron el valor de la experimentación ya sea con óleos, acrílicos, lápices, texturantes, fotografías, objetos o dibujos digitales, y así desde su misma concepción cada una de mis obras es un descubrimiento, un preguntarme y responderme sobre las circunstancias, un deseo de exclamar, ya sea a través de una uniforme gama de grises o mediante colores explosivos, que en todo, hasta en el dolor más profundo, yace escondida la esperanza de entender y de amar.
Así he poblado telas, maderas y papeles con manchas de colores superpuestas a imágenes metafóricas, sin estrategias previas, sin prejuicios, sin estructuras, dibujando cuadros interminables, que podría seguir cambiando eternamente, tornándolos con el tiempo más y más indescifrables para aquellos que esperaban encontrar entre sus formas un árbol, un hombre, un halcón o un sombrero.
En nuestras vidas transitamos por caminos de constante búsqueda del equilibrio entre entender quién es uno y el preguntarse para qué y porqué lo es; de ese equilibro imprescindible para poder vivir con simpleza la cotidianidad de cada día, sin preguntas ni cuestionamientos existenciales; del delicado balance entre amar y ser amados, entre dar y recibir, entre llorar y reír, entre el éxtasis y el miedo.
Este tránsito implica cambios de entornos, de compañeros de viaje, de circunstancias, de historias. Cada cambio tiene sus riesgos, sus logros y placeres, sus preguntas y respuestas, sus responsabilidades y enojos.
La necesidad de plasmar en un papel o en una tela estas verdades, todo aquello que fluye en mi mente de día y de noche, es la razón de la heterogeneidad y diversidad de mi obra, a la que por su propia naturaleza no le cabe incluir historias seriadas, sino que debe verse como un desfile de pequeños cosmos autocontenidos, que intentan hacer vibrar al espectador con un mensaje no por único menos universal.
Susana Graciela Wildner
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